Peeling Químico
Es una quimioexfoliación profunda que genera una descamación suave para estimular la renovación celular y mejorar la textura, luminosidad y firmeza de la piel. Consiste en la aplicación controlada de sustancias ácidas que permiten que las capas externas dañadas se desprendan para dar paso a una piel nueva y regenerada.
Este tratamiento es uno de los favoritos en el cuidado de la piel debido a sus múltiples efectos positivos:
Textura uniforme: Suaviza la piel, eliminando rugosidades y cerrando poros dilatados.
Luminosidad inmediata: Aporta un brillo saludable al rostro al eliminar la opacidad.
Este tratamiento está indicado para tratar manchas, fotoenvejecimiento, poros dilatados y líneas finas, unificando el tono y devolviendo un aspecto rejuvenecido y con un glow natural. Es ideal para quienes buscan tratar secuelas de acné o pieles opacas que han perdido vitalidad con el paso del tiempo.
Nota: Existen diferentes intensidades (superficial, medio o profundo). La elección dependerá de tu tipo de piel y de los objetivos que busques alcanzar, lo cual evaluaremos en tu consulta previa.
Los resultados comienzan a notarse desde la primera sesión, aunque son acumulativos:
A corto plazo: Sentirás la piel mucho más limpia, suave al tacto y con un tono más radiante.
A largo plazo: Tras un protocolo de varias sesiones, se observa una mejora significativa en la firmeza, la reducción visible de manchas y una apariencia general rejuvenecida.
Importante: Tras el tratamiento, la piel puede presentar un ligero enrojecimiento o una descamación fina (según la intensidad). Es fundamental el uso de protector solar diario para proteger la piel nueva y asegurar resultados óptimos y duraderos.
El éxito de un peeling químico depende en un 50% de lo que sucede en el gabinete y un 50% de los cuidados en casa. Sigue estas recomendaciones:
Protección Solar (Indispensable): Utiliza protector solar de amplio espectro (FPS 50+) cada 3 o 4 horas, incluso si no sales de casa o está nublado. La piel nueva es muy sensible al sol.
Hidratación Constante: Aplica cremas o geles reparadores recomendados para mantener la barrera cutánea sana y calmar cualquier sensación de tirantez.
No tocar ni arrancar: Si aparece descamación (pielcita muerta), no la arranques. Deja que se caiga naturalmente para evitar manchas o cicatrices.
Limpieza Suave: Lava tu rostro con agua templada y un limpiador neutro o suave. Evita esponjas o cepillos exfoliantes durante la primera semana.
Evitar el calor extremo: Durante las primeras 48-72 horas, evita saunas, entrenamientos intensos que provoquen mucha sudoración o duchas con agua muy caliente.
Suspender activos fuertes: No utilices ácidos (glicólico, retinoico, etc.) ni exfoliantes físicos por al menos 7 días, o hasta que el profesional lo indique.
Para garantizar la seguridad de tu piel y el éxito del tratamiento, tené en cuenta que el peeling químico:
Se realiza solo durante el invierno para evitar complicaciones con la radiación solar.
Requiere una evaluación profesional previa por sus cuidados posteriores obligatorios.